Historia que cuenta la historia de Nathan, un chico del distrito 7 que sale elegido para los 56º juegos del hambre

viernes, 5 de octubre de 2012

Capitulo 15


-Tendremos que esperar, pero no lo entiendo, si tuvieran tanta tecnología como dicen tendrían que tener ascensores mas seguros. Supongo que ha sido una forma de burlarse del Capitolio por parte de los tributos del distrito 3, ya que tienen un alto conocimiento de la tecnología. No se puede estropear un ascensor del Capitolio así de repente si no es provocado, ¿No crees?- le digo a Silvia.

-Supongo- me dice con una voz tenue.

-No te asustes, que no es tan grave quedarse encerrado en un ascensor- le digo para tranquilizarla.

-En mi caso si lo es. Cuando era pequeña mi tío me cuidaba mientras mis padres estaban trabajando. Me trataba muy mal. Me encerraba en el armario, y no me dejaba salir hasta que mis padres volvían. Al principio yo no sabía porque lo hacía, pero con los años me di cuenta de que se traía amantes, y no quería que me vieran.

Un día me harté, y se lo conté a mis padres. Mi padre le echó de casa y le advirtió que como se le ocurriera aparecer algún día por allí le mataba. Desde ese día no se han vuelto a dirigir la palabra. Le veo a menudo cuando voy al colegio, pero de lejos. Trabaja en la tienda de utensilios para cortar árboles. 

Después de haberlo pasado tan mal de pequeña, no soporto estar encerrada en un espacio pequeño mas de diez minutos. Me empiezo a poner cada vez mas nerviosa, hasta que me desmayo- dice con la voz entrecortada.

-Vamos a intentar una cosa-digo.

-¿Que?- dice desesperadamente.

Me siento en el suelo y la digo que se siente en mis piernas. La abrazo y la digo al oído:

-Cierra los ojos y piensa que no estas aquí, que estás en el distrito 7 con tu familia, que estas a salvo.

-Prefiero pensar que estoy abrazada a ti. Con eso me vale- dice con la voz todavía entrecortada.

-De acuerdo-le digo.

Me parte el corazón. No sabía que estuviera enamorada de mi. Por desgracia, yo no me puedo permitir sentir lo mismo por ella. No puedo negar que siento algo por Silvia, pero tengo a Kate y a mi futuro bebé esperándome en casa y no puedo dejarles solos. Si ellos no estuvieran ayudaría a Silvia a ganar, y posiblemente me sacrificaría por ella, pero no puedo permitírmelo. Intentaré que Silvia pase la última noche antes de los juegos lo mejor posible, pero una vez en los juegos me temo que tendré que hacer lo que sea por no coincidir con ella y ganar sin tener que matarla, porque si se da el caso me veré obligado matarla por mucho que me duela. Se que ella no hará lo mismo conmigo aunque se lo pida, por lo que no me quedará otra alternativa.

Le pongo mi chaqueta por encima porque está tiritando, y finalmente se duerme.

Miro la pantalla y veo que todavía queda una hora, así que me duermo yo también para que la espera se me haga mas corta.

Sueño que estoy en los juegos, y que tengo a Silvia en mis brazos igual que ahora, pero está muerta. No se si la he matado yo o algún otro tributo. Me pongo a gritar con todas mis fuerzas su nombre. Finalmente un aerodeslizador se la lleva.

Inmediatamente me despierto en el ascensor. Miro la pantalla, y solo quedan diez minutos. 

Son las 23:00 y me doy cuenta de que tengo mucha hambre. Todavía no hemos cenado, y supongo que Silvia cuando se despierte también tendrá hambre.

Cuando pasan los diez minutos las puertas se abren, y me encuentro a todos de pie enfrente nuestro. 

-Por fin-dice Priscie- no hemos podido hacer nada para arreglar el ascensor manualmente, lo siento.

-No se como ha pasado, es la primera vez que falla un ascensor en el centro de entrenamiento- dice Jeff.

-No os preocupéis, pero si no llega a ser por mi a Silvia le da un ataque aquí dentro-les digo.

-Tengo claustrofobia-dice Silvia mientras se despierta.

-¡Madre mía! Sal que te de el aire-dice Priscie histérica.

-No te preocupes, si ya me he tranquilizado al abrirse la puerta- dice Silvia para que se calme.

-Bueno, pues entonces ahora a cenar, que supongo que estaréis hambrientos-dice Priscie.

Tengo tanta hambre que me como dos platos de una extraña masa echa de pan y queso, que según Priscie se llama pizza. Silvia no come tanto como yo pero tampoco se queda corta.

-¿Y desde cuando tienes claustrofobia?- le dice Tolek a Silvia.

- Lo contaré si gano los juegos- dice Silvia.

-Vale, como tu quieras- dice Tolek tocándola el hombro.

Terminamos de cenar y Priscie nos dice que nos vayamos a la cama porque mañana empiezan los juegos y tenemos que estar descansados.

Le hacemos caso, pero cuando estoy apunto de entrar en mi habitación, Silvia me susurra que dentro de un rato vaya a la suya. Asiento con la cabeza y me meto en mi habitación.


5 comentarios:

  1. hmmm y que querra Silvia?? me ha encantado :D

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  2. Oh my god, lo ama!!! Me ha encantado que lindo, me ha parecido genial la vuelta de tuerca que le has dado a mi idea. Me los imagino ahí abrazados!! Ha sido muy fuerte la historia del tio de Silvia mira que encerrarla en un armario para que no lo vea, que cruel, pobre chica. ¿Para que querrá que el vaya a su habitación?

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  3. Solo qiere despedirse de el. Me alegro de que te haya gustado :) me estais damdo animos para seguir escribiendo.

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