Historia que cuenta la historia de Nathan, un chico del distrito 7 que sale elegido para los 56º juegos del hambre

domingo, 30 de junio de 2013

Capitulo 22


Me despierto sobresaltado. Un pitido insoportable me está taladrando los oídos. Salgo con dificultad al exterior a ver que pasa, pero no veo nada fuera de lo normal, aparte del extraño color naranja del cielo, el cual no me preocupa ya que anoche se puso del mismo color al anochecer. 

Me dan ganas de arrancarme los oídos. Me estoy volviendo loco, y cada vez veo mas borroso. Entreveo una silueta acercándose hacia mi con un arco dispuesta a taladrarme con una flecha. En ese momento se que mis días han llegado a su fin, pero no llega a lanzarla, ya que algo hace que caiga redonda al suelo.

Un segundo después aparece Silvia detrás. Ha sido ella quién me ha salvado de mi muerte segura.

-Gracias Silvia- le digo todavía un poco aturdido.

No me contesta. En vez de eso se tira al suelo y se tapa los oídos todo lo fuerte que puede. Todavía le debe durar el pitido en los oídos. Me pregunto que habrá sido.

Me acerco a ella e intento que se tranquilice, intentando así que deje de oír el dichoso pitido, el cual pronto le desaparece. Me mira y me dice que vayamos a ver quien a muerto. 

Es Ashley, la chica del distrito del distrito 10.

Recuerdo que era muy creída y pensaba que por el hecho de que sus padres hubieran ganado los juegos ella también los ganaría. No me da pena que haya muerto.

Recogemos su mochila y todas sus pertenencias, y las llevamos al baobab. Examino todo lo que tenía para hacer recuento de los suministros y armas de los que disponemos.

En cuanto a comida tiene unos cuantos ratones como el que me encontré muerto al lado del río, un par de manzanas, unas diez tiras de cecina, y bastantes barritas energéticas procedentes del Capitolio.

En el recuento de las armas que hemos conseguido, se encuentran un arco, un juego de cuchillos, y un extraño objeto cúbico con un botón de color amarillo en un lado. En otro de los lados pone con letras grabadas: "Pulsa y todo ser vivo a dos kilómetros a la redonda enloquecerá durante unos minutos".

En ese momento se quién fue la causante del pitido que casi nos mata. Ashley. 

-Cuando me vaya te lo quedarás tú- le digo a Silvia.

-Bueno...eso ya lo veremos Nathan- me dice con una sonrisa en la boca.

No se si se refiere a que ya veremos si se queda ella el arma o al hecho de que en algún momento me vaya, pero decido no preguntarlo. Tengo muy claro que me voy a ir pronto, y no la avisaré cuando lo haga. Es lo mejor para los dos.

Nos tumbamos, y nos dormimos esperando que no se produzca ningún incidente más como el de hace un rato.

Cuando despierto Alex no ha llegado todavía. Es el mejor momento para irme, ya que Silvia se sabe cuidar sola, y no me gustaría tener que matarla. Pongo con un cuchillo en la madera del baobab que no voy a volver, y me voy no sin antes darle un beso de despedida a Silvia.

Le dejo la mitad de la comida, los cuchillos y el extraño cubo, y yo me llevo el arco. Practicaré un poco con el cuando encuentre algún sitio donde refugiarme. También me llevo la medicina que me dio Alex, ya que todavía no se me ha curado del todo la herida que me hizo el muto.

El cielo está bastante despejado, y no puedo evitar sentirme admirado por el bello paisaje que tengo delante. Si no fuera por que estoy en los juegos del hambre me gustaría vivir aquí.

Nada más ponerme en marcha, un cuchillo se me clava en la espalda. Me doy la vuelta, y al ver a Alex dispuesto a lanzarme otro, no dudo en lanzarle el hacha a la cabeza. La esquiva, y me lanza otro cuchillo, el cual yo también esquivo.

Cojo la espada y corro hacia el dispuesto a clavársela, pero me lanza otro cuchillo que me da en la pierna. Me caigo al suelo y se lanza encima mío, pero ruedo hacia un lado y le clavo la espada en el corazón.

domingo, 5 de mayo de 2013

Capitulo 21

-¡No!- grita Silvia- ¡No lo hagas!

Paro de dirigirme hacia él, pero no puedo evitar cubrir a Silvia y ponerme en guardia.

-No os voy a hacer nada Nathan, estoy aliado con Silvia- dice Alex.

En ese momento todos mis músculos se relajan, aunque permanezco alerta a cualquier comportamiento sospechoso.

-¿Violet no estaba contigo?- pregunta Silvia a Alex.

-Si, pero en hubo un momento en que la perdí. Pensaba que estaba aquí- dice Alex preocupado.

Me veo obligado a ofrecerme a ayudar a buscarla, pero Silvia me dice que tengo que descansar y curarme de la herida que me ha hecho el muto.

-No llegarás lejos en ese estado- me dice Alex.

Así que me dejo aconsejar y me siento al lado de Silvia. Alex me da una medicina que le debe de haber mandado el Capitolio gracias a sus patrocinadores, y sale en busca de Violet. 

Silvia coge un poco de medicina y me la unta con cuidado en el pecho.

-Pronto estarás curado- me dice Silvia.

-Gracias - le digo con una sonrisa.

Estoy muy a gusto con Silvia pero no me gustaría tener que matarla. No se que haré cuando esté curado, ya que no puedo dejar a Silvia a cargo de Alex, porque no dudará en matarla si tiene que hacerlo. 

Un rato después, oigo un cañonazo. Miro a Silvia y noto que está preocupada, aunque no quiere que me de cuenta. 

Pasamos todo el día esperando la llegada de Alex o Violet, pero ninguno de los dos aparece. 

Suena el himno del Capitolio y Silvia sale a descubrir en el cielo quien ha muerto esta mañana. 

Vuelve con una lagrima corriendole por la mejilla.

-Ha muerto Violet- dice intentando no derramar ninguna lágrima más.

Me limito a abrazarla. Su pelo huele bien a pesar de llevar dos días sin utilizar las avanzadas duchas del capitolio. Permanecemos abrazados durante bastante tiempo sentados en la parte mas alejada del pequeño agujero que da al exterior.

Yo no he llegado a conocer a Violet, pero se nota que Silvia se llevaba bien con ella a pesar de haber estado tan solo un día con ella. No puedo evitar sentir pena por ella, pero supongo que es necesario que mueran tributos para poder ganar.

Miro a Silvia y veo que está dormida. Me gustaría que ese momento no acabase nunca. Pero se que pronto tendremos que volver a separarnos si queremos que todos los momentos que hemos pasado juntos queden intactos en nuestra memoria y que no se manchen de sangre solo porque el Capitolio quiera dar emoción a los juegos.

Todavía quedamos 15 tributos, por lo que todavía tenemos todos muchas posibilidades de morir. 

sábado, 19 de enero de 2013

Capitulo 20

Me dispongo a explorar los alrededores en busca de algún posible peligro. No tardo mucho en toparme con el muto mas terrorífico que he visto desde que llegué. Es un león demasiado grande como para no ser un muto. Nada mas verme empieza a correr hacia mi, pero antes de que me derribe de un zarpazo me escabullo por debajo suyo. No me resulta difícil debido a su altura, pero no tarda ni dos segundos en darse la vuelta y retomar mi persecución. 

Cojo la espada y se la intento clavar, pero no surte efecto. Su piel es demasiado dura para que la espada le haga siquiera un pequeño rasguño.

Pero en ese momento se me ocurre otra idea le clavo la espada en un ojo. Pega un gemido mientras me da un zarpazo en el pecho, pero le dejo totalmente ciego al clavarle el hacha en el otro ojo. Recojo la espada y el hacha con cuidado de que no se de cuenta, e intento ir en busca de alguna salvia para que la herida no me haga desangrarme. Tengo una herida muy grande en el pecho y estoy perdiendo fuerza por momentos. 

Estoy a punto de caerme al suelo, cuando alguien me sujeta por detrás y me coge en brazos. Siento que no voy a sobrevivir, porque no tengo fuerzas ni para mantener los ojos abiertos, y con las pocas fuerzas que me quedan pido perdón a Kate por dejarla sola con el bebé. Supongo que me habrá escuchado, ya que les obligan a ver los juegos aunque no quieran, y si se resisten les castigan de forma brutal, a veces matándoles al no soportar tanto dolor.

Entreabro los ojos y veo al León muerto en el suelo. Hago un esfuerzo por ver quien me lleva en brazos, pero se me cierran los ojos antes de averiguarlo.

Mi mente se va muy lejos de allí. Estoy en una especie de recinto cerrado con muchos asientos alrededor. Todos están llenos de gente alborotada gritando que me levante.

Lo intento pero no puedo, estoy demasiado débil como para que me respondan los músculos. 

Lo vuelvo a intentar con todas mis fuerzas, y consigo sentarme. Justo en ese momento escucho una voz que me resulta familiar. Miro mi alrededor y veo a Kate gritándome que yo puedo y que me levante. Que no la puedo dejar sola con el bebé.

Me olvido de todo dolor y empiezo a levantarme, pero mis piernas no me dejan levantarme del todo y me caigo. Después de intentarlo varias veces me rindo y me tapo los oídos todo lo fuerte que puedo para no oír las suplicas de Kate y de todos los demás. Veo una luz en la oscuridad que mis párpados me proporcionan al tener los ojos cerrados. Es una luz sofocante que me esta dejando ciego. Decido dejarme llevar hacía la luz, pero algo me frena. Esta vez no es Kate la que me suplica, sino Silvia gritándome que me despierte. 

Abro los ojos, la miro, y me levanto haciendo un esfuerzo sobrenatural. Tomo aire y todo lo que me rodea desaparece para dar lugar a una oscuridad absoluta.

Lo primero que veo cuando abro los ojos es la cara de Silvia mirándome con la cara llena de lágrimas. Nada mas verme se lanza hacia a mi y me abraza tan fuerte que me quejo porque me duele la herida que me izo el muto. 

-Perdón Nathan, lo siento- me dice.

-No te preocupes-le digo yo.

-Te he echado mucho de menos- me dice todavía con lagrimas en los ojos.

-Y yo a ti- le digo dándola otro abrazo.

Miro a mi alrededor y veo que estoy en una cueva, pero esta recubierta de corteza por dentro.

-¿Donde estamos?- le pregunto a Silvia.

-Dentro de un baobab- me dice sonriendo.

-¿Son huecos?- pregunto.

-Solo este, los demás no- contesta.

De repente oigo un ruido fuera y entra Alex, el tributo del distrito 4, con una espada empuñada. 

Sin pensármelo dos veces cojo mi hacha y me dispongo a clavarsela.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Capitulo 19


Me despierto sobresaltado en medio de la noche. Estoy empapado, y un rayo acaba de partir una rama del árbol al que estoy atado. En mi vida he visto tormentas muy grandes, pero nunca una tan violenta como esta. Se están partiendo los pocos árboles que hay abajo del precipicio. 

Me desato corriendo del árbol y me deslizo hasta abajo lo mas rápido posible, ya que en una tormenta, donde más peligro hay de que te caiga un rayo es debajo de los árboles. 

Tampoco se puede correr, debido a la electricidad estática que se adquiere, ni meterse en el agua, así que me limito a buscar un sitio sin árboles. No me cuesta mucho ya que casi todos están partidos. Me quedo de pie, alerta por si viene algún tributo.

Al rato me doy cuenta de que el agua de lluvia es potable, ya que he bebido unas cuantas gotas sin darme cuenta y no me ha pasado nada, así que saco la cantimplora y la lleno hasta arriba.

Después de beberme unas cuantas cantimploras, empiezo a andar en busca del final del precipicio. 

Al rato noto un pinchazo en el hombro. Miro hacia arriba y veo al chico del 3 con una cerbatana dispuesto a lanzarme otro dardo, pero no veo como lo hace, porque me desmayo debido al primero que me a lanzado. 

Abro los ojos y estoy en el mismo sitio donde me desmayé, con la diferencia de que ahora es de día. El chico debió de pensar que estaba muerto, pero de haberlo estado habría sonado un cañonazo. Puede que acabara de morir otro tributo cuando me desmayé, y creyera que el cañonazo era por mi.

Después haber andado un rato, por fin veo el final del río. Desemboca en un pequeño lago, donde hay una gacela que esta bebiendo agua. Debe de ser un muto, ya que no le hace daño beber agua del río, la cual es tóxica para todos nosotros.

Alrededor del lago se pueden ver muchas acacias bastante separadas entre si, y el suelo ya no es de arena, sino de hierba corta y seca. A lo lejos se ven unos pocos baobabs.

Tengo que reconocer que es un paisaje bonito, pero seguro que hay innumerables peligros que me pueden costar la vida, ya sean tributos o feroces mutos del capitolio, así que me obligo a estar alerta en todo momento de cualquier peligro que me pueda acechar.

Lo primero que hago es matar a la gacela para evitar que me ataque. Además me servirá para comer varios días.

Un segundo después oigo un cañonazo, acto seguido un grito, y por ultimo otro cañonazo.
Me doy la vuelta y lo primero que veo es a Silvia tirándose encima mío con un cuchillo dispuesta a clavármelo, pero al ver que soy yo se aparta de mi rápidamente y sale corriendo hacia los baobabs.

Me acerco a donde han muerto los dos tributos, y descubro que son Beth, la hija del presidente del distrito 9, y Tom, el chico del 8.

Les ha matado Silvia. A Tom le ha lanzado un dardo en el cuello, y a Beth le a clavado un cuchillo en la traquea, ya que le está saliendo sangre a borbotones del cuello. Supongo que surtieron efecto los entrenamientos.







martes, 4 de diciembre de 2012

DISTRITO 6

Hoy os dejo a los del distrito 6 (JOHN y CAROLINE)
ya los proximos son Nathan y Silvia!!



viernes, 23 de noviembre de 2012

miércoles, 14 de noviembre de 2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

Capitulo 18


Salgo corriendo directo a la primera hacha que veo. Esquivo una lanza procedente de Zak, y cojo un hacha con la que mato a John clavándosela en la cabeza. Cojo una mochila beige bastante grande y una espada, y salgo corriendo en dirección opuesta al baño de sangre. 

Me engancho la espada en la mochila y me dispongo a afrontar cualquier peligro que me aceche. Daniel se lanza encima mío con un cuchillo dispuesto a clavármelo, pero yo le corto la mano con el hacha y empieza a desangrarse. Le clavo la espada en el corazón para que no sufra, y un grito me sobresalta. Miro para atrás, y veo como Megan se dispone ha cortarle el cuello a Silvia con un cuchillo. Sin pensarlo le lanzo el hacha a Megan a la cabeza.

Antes de que caiga al suelo Silvia ya a empezado a correr, y no quiero volver a encontrarme con ella, por lo que me alejo de allí lo mas rápido que puedo. 

Después de estar bastante tiempo subiendo y bajando grandes dunas de arena, estoy muerto de sed. Llego a un barranco. Abajo se puede ver un río, el cual fluye alrededor de una gran roca tan alta como el barranco. Al otro lado hay mas arena.

Al no saber lo que hacer, abro la mochila para ver que contiene. Dentro hay: una cantimplora vacía, una cuerda bastante larga, una navaja, un bote de veneno, un par de manzanas, unas cuantas tiras de cecina, y un espejo que no creo que me sirva para nada.

Engancho la cuerda a un saliente, y la dejo caer para comprobar si es lo suficientemente larga como para que pueda bajar abajo. No llega hasta el suelo, pero decido bajar por ella e intentar bajar agarrándome a los salientes desde que la cuerda se acabe. 

Cuando ya llevo unos minutos bajando por la cuerda, un gruñido me sobresalta por encima de mi cabeza. Miro hacía arriba y veo un pájaro gigante sobrevolando  el barranco. Está claro que es muto del Capitolio, ya que tiene muchos dientes semejantes a los de un cocodrilo. 

El pájaro corta la cuerda con sus dientes y me deja caer al vacío. Sorprendentemente caigo en el río y solo me hago un poco de daño en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.

El muto viene hacia mi, pero antes de que me haga nada le clavo la espada donde se supone que tiene el corazón, pero se enfurece más y me muerde la mano izquierda. Salgo del agua y sin pensármelo dos veces le corto la cabeza con el hacha en cuanto cae al suelo debido al corte que le he hecho con la espada. 

El parecido de su cabeza con la de un cocodrilo es impresionante, parece que el cuerpo al que pertenece es al de un cocodrilo y no al de un pájaro, pero es un muto por lo que habrán juntado ADN de los dos animales.

Lleno la cantimplora de agua del río, y cuando estoy a punto de beber, veo a una especie de ratón con las orejas muy grandes muerto al lado del río. La única explicación es que el agua no sea potable, y que te produzca la muerte al beberla, así que vacío la cantimplora y la limpio con mi camiseta de cualquier resto de agua tóxica que quede. Espero encontrar pronto una forma de conseguir agua.

Empiezo a andar por la orilla del río en busca de algún sitio donde dormir esta noche. Me agobio al descubrir que llevo horas andando y lo único que hay a mi alrededor es la pared del barranco, el río y algunos árboles de vez en cuando.

Finalmente decido subirme a un árbol para dormir. Me ato con la cuerda a una rama para no caerme y me dispongo a comer unas cuantas tiras de cecina, que desafortunadamente me recuerdan la sed que tengo. Me prometo a mi mismo que mañana encontraré agua. 

Al rato empiezan a sonar los cañonazos que indican cuantos tributos han muerto. Suenan seis cañonazos, lo que significa que solo se han muerto tres tributos mas de los que yo ya sabía ya que a los otros tres les maté yo.

El cielo se ilumina y después del símbolo del capitolio, salen las fotos de los seis tributos muertos: John (Distrito 6), Daniel (Distrito 9), Megan (Distrito 3), Frederick (Distrito 5), Madeleine (Distrito 5) y Helen (Distrito 12).

Finalmente me duermo mientras me alegro de que Silvia esta bien.





jueves, 8 de noviembre de 2012

miércoles, 7 de noviembre de 2012

martes, 6 de noviembre de 2012

Perdon por abandonar el blog

Lo siento por no haber subido nada en estas 3 semanas esqe mi padre estaba en el hospital y e tenido qe cuidarle a parte de qe tengo qe estudiar un monton ya qe estoy en bachiller. pronto subiré cosas nuevas

os dejo un video qe no tiene nada qe ver con los juegos del hambre. pero seguro qe os gusta






lunes, 15 de octubre de 2012

Capitulo 17


Me despierto con Silvia todavía abrazada a mí. No me había dado cuenta hasta ahora de lo guapa que está cuando duerme. 

Todavía no ha amanecido. Miro el reloj y descubro que todavía es muy pronto para levantarme y que no tengo sueño, así que me limito a observar a Silvia mientras duerme. 

Solo faltan unas horas para que tengamos que separarnos si no queremos matarnos mutuamente, y no estoy preparado. Ayer estaba dispuesto a hacer lo que fuera por volver con Kate, pero me he dado cuenta de que no puedo soportar la idea de perder a Silvia. Es una de las mejores personas que he conocido, y todavía es muy pequeña para morir. Nadie se merece morir en los juegos, pero ella menos.

Cuando me quiero dar cuenta son las nueve de la mañana, y despierto a Silvia para despedirme de ella, ya que Priscie entrará en cualquier momento y prefiero que no nos vea juntos.

-Despierta dormilona- le digo.

-¿Que pasa?- dice todavía medio dormida.

-Que Priscie va a llegar en cualquier momento y me tengo que ir- contesto a la vez que deseo en mi cabeza que sea todo un mal sueño.

-Bueno, pues supongo que es hora de separarnos- dice Silvia con la voz entrecortada.

-Eso parece- digo mientras me cae una lágrima por la mejilla.

Nos miramos, nos damos un último abrazo, y finalmente nos besamos durante varios minutos.

-Adiós, espero no encontrarme contigo en los juegos - le digo después de darle un último beso. 

-Igualmente- dice ella a punto de llorar.

Finalmente salgo de la habitación, y después de una ultima mirada a Silvia cierro la puerta y voy a mi habitación con cuidado de que nadie me vea. Entro y no puedo evitar ponerme a llorar. Posiblemente no vuelva a estar con Silvia. La veré cuando empiecen los juegos, pero de lejos y solo durante un minuto. Espero no estar presente cuando muera.

Un rato después entra Priscie y me dice que la hora de irse. Le hago caso y la sigo por el pasillo hasta que llegamos uno de los aerodeslizadores que nos llevará a la arena a todos los tributos. 

No veo a Silvia, le debe de haber tocado en otro aerodeslizador. Lo prefiero así, ya que no soportaría volver a verla antes de los juegos, porque ya nos hemos despedido y tendríamos que volver a pasar por lo mismo que hace un rato.

Nos ponen un localizador para saber donde estamos en la arena, y el aerodeslizador se pone en marcha.

Tarda unas dos horas en llegar a pesar de que el aerodeslizador va mucho mas rápido que el tren que nos trajo al Capitolio, pero no se por donde hemos ido, ya que los cristales son tintados.

La puerta del aerodeslizador se abre, y Grabis me dice que la siga por un largo pasillo. Al final hay un ascensor, donde estamos bajando durante varios minutos.

Cuando ya hemos llegado a la sala desde donde voy a salir, Jeff se despide de mi y me quedo solo con Grabis, que me da una barrita energética, y me dice que me ponga un traje con el número 7 dibujado en la espalda. Es muy fino, por lo que en la arena hará bastante calor.

-Confío en ti- me dice Grabis.

-Haré todo lo posible por ganar- le digo muy seguro de mi mismo.

-No lo dudo- me dice.

Empieza a sonar la cuenta atrás para meterme en el tubo que me llevará a la arena, así que me meto y le digo adiós a Grabis con la mano.

El tubo sube al cabo de unos segundos, y nada más salir a la superficie, siento un calor insoportable. Abro los ojos y lo único que veo a mi alrededor a parte de los demás tributos, es la cornucopia y un montón de arena por todas partes con algunos árboles a lo lejos como los que nos enseñaron en el centro de entrenamiento.

La cuenta atrás comienza y busco algún hacha con la mirada. Al lado de la cornucopia hay un montón de armas y comida, por lo que cogeré un hacha primero para defenderme y luego la comida.

No intento buscar a Silvia, y me limito a concentrarme en salir en cuanto suene el gong. 

Cinco, cuatro, tres, dos, uno.....¡GONG!

sábado, 13 de octubre de 2012

Distrito 2

Siento no haber puesto fotos estos dias, por eso hoy ademas de las del distrito 2 (ZAK y VIVIAN) pongo las de DEVON y WOLF 
Espero que os gusten.




miércoles, 10 de octubre de 2012

Distrito 1

Hoy tocan las fotos de los tributos del distrito 1 (BOB y DAZZLER)
Espero que os gusten.




martes, 9 de octubre de 2012

Dos de regalo!

Por ser el primer día os pongo dos de regalo.(PRISCIE Y JEFF)
Espero que os gusten.





Primeras fotos!

Subiré cada día dos fotos.Hoy empiezo con : KATE Y GRABIS
espero que os gusten.



domingo, 7 de octubre de 2012

Capitulo 16


Me siento en la cama a esperar a que todos se vayan a dormir, para poder ir a la habitación de Silvia sin que me vean. 

Hoy ha sido un día largo. Han pasado un montón de cosas, y me va a costar bastante asimilarlas. Supongo que a Silvia le pasará lo mismo, el padre de Kate estará muy confuso en el caso de que Karen sea su hija, porque pensaría que estaba muerta, y ahora que ha visto que no, tendrá un sentimiento entre felicidad, tristeza, culpa y otras muchas cosas. 

Creo que ya no hay nadie levantado, porque lo único que se oye es el ruido de la ventilación, así que salgo muy despacio y me asomo al comedor por si queda alguien. Al ver que no, voy hacia la habitación de Silvia, pero algo me detiene. El chico avox esta mirándome desde la puerta del comedor. Se acerca a mí y me da un papel, donde ha escrito unas frases:

"Antes de que te vayas mañana a los juegos, creo que debes saber una cosa. Antes de que me cortaran la lengua, yo vivía en el distrito 7. Ahora tengo 27 años, pero cuando pasó todo, tenía 9.

Mi madre acababa de tener mellizas, y no se veían capaces de cuidar a tres hijos porque no tenían casi ni para comer, así que mi madre decidió llevarse a una de ellas lejos de allí, para intentar darle una vida mejor en otro sitio. Con suerte encontraría la forma de salir de Panem. Yo quería ayudar, pero mis padres no me dejaban, así que me fui siguiendo el paso a mi madre de lejos.
Un día me desperté, y vi como un aerodeslizador mataba a mi madre desde el cielo. Llevaba a mi hermana en sus brazos envuelta en una manta, así que no la vieron, pero a mi, al ir a ayudar a mi madre me capturaron y me cortaron la lengua. Desde ese día soy esclavo del 
Capitolio, pero eso ya no me importa, porque Karen es mi hermana. No quiero que la ayudes, porque es un sacrificio demasiado grande, y tienes que volver con tu familia, pero te quería preguntar si conoces mi otra hermana."

Ahora estoy totalmente seguro de que es su hermana. Todo encaja, ya que la madre de 
Kate murió ese año, y que Karen se parece un montón a Kate. 

Su padre tuvo la esperanza de que volviera durante muchos años, pero finalmente se casó con su actual mujer, y tuvo a las dos hermanas pequeñas de Kate.

-Si, es mi novia, y está embarazada- le digo al avox.

La expresión de su cara cambia, y muestra una pequeña sonrisa. Escribe en otra hoja que está muy contento de que esté bien, y que tengo que ganar como sea.

Le doy un abrazo, y pregunto si puedo ir a la habitación de Silvia.

Afirma con la cabeza y me da otro abrazo de despedida. No puedo evitar que me caiga una lagrima.

Finalmente, abro la puerta de Silvia y entro en su habitación. Está sentada en la cama con cara de tristeza, pero se le cambia la expresión en cuanto me ve.

-Has tardado mucho- me dice.

-He venido en cuanto he podido- le digo.

No puedo parar de pensar en que Kate tiene dos hermanos mas de los que ella sabía, y que uno está condenado a servir al Capitolio toda la vida, y la otra a morir en los juegos del hambre, pero me obligo a olvidarme por un rato, porque Silvia no se merece que la esté hablando de eso la última noche que vamos a estar juntos a salvo. 

-Sientaté- me dice muy seria.

Le hago caso y la miro a sus preciosos ojos color avellana. 

-Supongo que ya te habrás dado cuenta de lo que siento por ti- me dice.

-Si, lo supe en el ascensor- le digo dando un suspiro.

-Supongo que tu no sientes lo mismo por mi, ya que tienes a Kate y a tu futuro hijo esperándote en el distrito 7, pero aunque sientas algo por mi, si quedamos los dos al final de los juegos, quiero que me mates- me dice cogiéndome de las manos.

-No se dará esa situación, pero en el caso de de que pase, no se si tendré fuerzas para hacerlo. Hace unos días pensaba que si, pero ahora no se si podré-le digo con lagrimas corriéndome por las mejillas.

-Te quiero demasiado como para perderte y seguir con vida. Si no tienes fuerzas para hacerlo tendré que suicidarme-me dice llorando ella también.

La abrazo con todas mis fuerzas e intento consolarla, pero la única forma de no llegar a esa situación es separarnos nada mas empezar los juegos. 

Nos quedamos mirándonos, y no podemos evitar besarnos. Para Silvia es la primera vez. Para mi no, pero es como si lo fuera. Es totalmente distinto que cuando beso a Kate. No puedo decir que sea mejor, pero es distinto. No quiero que este momento se acabe. Si por mi fuera me tiraría horas y horas junto a Ella. Ahora si que no pienso matarla en caso de que quedemos los dos.

-Quédate esta noche conmigo por favor- me dice.

-De acuerdo- le digo abrazándola.

Nos metemos en la cama y nos quedamos abrazados hasta que nos quedamos dormidos.